Mi cerebro creativo trabaja tres días y luego renuncia
Hay días en los que mi cerebro se despierta diciendo:
“Hoy vamos a escribir una canción, hacer un video, arreglar la página, diseñar un journal y quizá inventar una app.”
Todo antes del desayuno.
Una idea trae otra, luego llega su prima, su vecina y tres proyectos que nadie invitó.
Durante tres días creo sin parar. Abro Canva, WordPress, CapCut, Suno y probablemente otra aplicación que ni recuerdo haber descargado.
Me siento imparable.
Y luego…
Nada.
Abro la computadora y la computadora me mira.
Abro Canva y Canva me pregunta:
“¿Y ahora qué, Picasso?”
No sé qué escribir. No sé qué diseñar. A veces ni sé para qué abrí el teléfono.
Antes pensaba que había perdido la creatividad. Ahora entiendo que mi cerebro simplemente trabaja por temporadas.
Tres días parece una fábrica con turno doble.
Después cuelga un letrero:
“Cerrado por inventario. Regresamos cuando se nos dé la gana.”
Así que estoy aprendiendo a no obligarme. A veces necesito dormir, salir de la pantalla o vivir algo nuevo antes de volver a escribir sobre la vida.
Mi creatividad no desaparece.
Solamente se va de vacaciones sin avisarme y regresa cargando veinte ideas nuevas.
Muy considerada ella. 😂
No tengo bloqueo creativo. Mi cerebro está en mantenimiento.


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